Teníamos pendiente una visita a unos amigos en Túnez, y por circunstancias de la vida tenía que ser ahora o quizá ya no les pillaríamos por allí. Revisamos los días disponibles y los horarios de los vuelos y al final nos decidimos por una escapada de 6 días. Aunque corta, podía ser suficiente para visitar algunos de los lugares más emblemáticos del país y pasar por unas cuantas regiones distintas, desde la parte más urbana junto a la capital a las zonas más desérticas y poco pobladas del Sur. En este post os dejo un resumen de los lugares que visitamos, con vídeos resumen de las visitas a los lugares más destacados.
Túnez
La primera mañana la dedicamos a visitar la Medina de Túnez, el casco antiguo de la ciudad. Es un lugar muy pintoresco y un poco laberíntico, con calles estrechas y llenas de vida. Después de haber recorrido alguno de los zocos en varias ocasiones empecé a orientarme un poco, pero la verdad es que no es sencillo.
El paseo por la Medina lo dimos acompañados de un guía local privado, que nos fue explicando las características principales de las medinas y los zocos en general, y de la Medina de Túnez en particular. Nos contó que la Medina de Túnez es una de las más grandes del mundo, con más de 700 calles y callejones, y que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979.
Además de las explicaciones, el guía facilitó que pudiéramos entrar en algunos de los edificios, que normalmente están cerrados al público. Creo que fue una experiencia muy interesante y enriquecedora, y que nos permitió conocer mejor la historia y las costumbres del lugar.

El guía nos dejó en la azotea de un edificio muy céntrico, desde el que se podía ver la Mezquita de Zitouna, el edificio más importante de la Medina y el minarete más alto de la ciudad. Luego seguimos un rato por nuestra cuenta hasta acabar en el restaurante que habíamos reservado para comer.
Después de comer, nuestros anfitriones regresaron a sus tareas y nosotros nos fuimos a ver el Museo Nacional del Bardo, que se encuentra a las afueras de la Medina. El museo es uno de los más importantes de África y alberga una gran colección de arte y objetos históricos, especialmente mosaicos romanos. La visita al museo fue muy interesante, aunque la falta de carteles explicativos limitaba mucho la interpretación de las piezas.
Ruinas de Cartago
Al día siguiente nos fuimos a visitar las ruinas de Cartago, que se encuentran a unos 15 km al este de la capital. Cartago fue una ciudad-estado fenicia que llegó a ser una de las más poderosas del Mediterráneo, hasta que fue destruida por los romanos.
Hay una entrada general para visitar todas las ruinas. En función del tiempo que tengáis podéis elegir el orden o incluso si os saltáis alguna de las zonas. Casi todo el complejo puede recorrerse andando, pero no faltan los taxis locales que se ofrecen (muy insistentemente) para llevarte de un sitio a otro.
Nosotros empezamos por el Anfiteatro de Cartago, que fue uno de los más grandes del mundo romano, con capacidad para unas 30.000 personas. Ahora mismo quedan muy pocos restos, pero te puedes hacer una idea de sus dimensiones. Luego nos dirigimos a la Colina de Byrsa, que es el punto más alto de las ruinas y desde donde se pueden ver unas vistas impresionantes de la ciudad y el mar. En la colina se encuentran los restos de varios edificios púnicos y la (desacralizada) Catedral de San Luis. También ahí se encuentra el Museo de Cartago, pero está completamente cerrado al público, así que no pudimos visitarlo.
Desde allí nos dimos un buen paseo hasta el Teatro Romano, que es uno de los mejor conservados de Cartago y además está muy restaurado para permitir su uso. El teatro tiene una capacidad para unas 3500 personas y todavía se utiliza para eventos culturales. Muy cerca del Teatro se pueden visitar las Villas Romanas, que son un conjunto de casas muy bien conservadas con algunos mosaicos interesantes.
Seguimos el paseo hacia la costa para visitar el complejo de las Termas de Antonino, que nos sorprendieron muchísimo. El complejo está bastante bien conservado y da una idea clara de cómo eran en su momento, con sus piscinas, salas de vapor, gimnasios y otras instalaciones. Seguramente el punto fuerte de toda la zona.

La última parada que hicimos fue los Puertos Púnicos, que se encuentran más o menos cerca de las Termas. Se trata de un complejo de puertos construidos por los cartagineses para facilitar el comercio y la defensa militar naval. Aunque ahora mismo no queda mucho, es interesante ver cómo estaban organizados y cómo funcionaban. De nuevo, la falta de carteles y de restos significativos hace que sea difícil imaginar cómo era el complejo en su momento.
Muy cerca de los puertos se encuentra el Tofet, que es un santuario en el que se enterraban niños sacrificados por los cartagineses.
En general las ruinas de Cartago son una visita fácil de hacer a tu aire, pero seguramente ganará mucho con un guía que te explique la historia y el contexto de cada uno de los lugares. Nosotros no tuvimos esa suerte, pero aún así fue una visita muy interesante y enriquecedora.
El Djem
El Djem es parada obligatoria para cualquier persona que visite Túnez, al menos para ver su impresionante Anfiteatro Romano, que es el tercero más grande del mundo después del Coliseo de Roma y el Anfiteatro de Capua. El resto de la ciudad seguramente no es tan interesante, pero el anfiteatro es una visita imprescindible. El anfiteatro tenía una capacidad para unas 35.000 personas y se conserva en un estado bastante bueno.

Nosotros tuvimos la suerte de verlo con pocos visitantes, lo que nos permitió recorrerlo con tranquilidad y apreciar su grandiosidad. Es impresionante ver cómo se construyó y cómo funcionaba, y poder recorrer sus pasillos, gradas, arena y las instalaciones subterráneas.
Localizaciones de Star Wars
Seguimos más hacia el sur para la parte más friki del viaje, visitando algunas de las localizaciones de la saga de Star Wars que se encuentran en Túnez. La primera parada fue el Hotel Sidi Idriss, que se encuentra en la ciudad de Matmata. Este hotel es famoso por haber sido utilizado como escenario para la película original de Star Wars, donde se rodaron escenas que transcurren en el planeta Tatooine. El hotel está compuesto por varias cuevas subterráneas conectadas por túneles y por patios al aire libre, lo que le da un aspecto muy peculiar y auténtico. Una parte del complejo está pensada como museo, con decoración específica de las películas y algo de memorabilia y recuerdos del rodaje.
La otra parte es el hotel en sí mismo, en el que tuvimos la suerte de poder alojarnos. Tiene varias habitaciones bautizadas como los personajes principales de la saga: C-3PO, R2-D2, Jawa, Luke Skywalker, … Nuestra habitación era la Princesa Leia, era bastante amplia y contaba con un pequeño baño dentro de la habitación y una cueva adicional al fondo para que pudiera dormir alguien más. Por lo que pude ver el resto de habitaciones eran similares.

La siguiente visita relativa a Star Wars fue para visitar Mos Espa, unos decorados en mitad del desierto cerca de Nefta que sirvieron para el rodaje de escenas exteriores de Tatooine. No está cerca de Matmata, pero es más o menos combinable si has alquilado coche y te vas a quedar varios días por la zona.
Pensé que Mos Espa sería lo que más me gustaría, pero resultó ser al revés. El recinto de Mos Espa es bastante grande pero ahora está invadido de puestos de vendedores que te ofrecen todo tipo de souvenir, paseos en dromedario, rutas guiadas por la región, … es imposible visitar tranquilamente la zona sin ser asaltado. Verlo todo lleno de vendedores y puestos hace que no suceda la inmersión que esperas tener en un sitio así. Una pena.

Volviendo a la región de Matmata, nosotros no lo visitamos por falta de tiempo pero creo que puede ser buena idea pasar alguna noche adicional en Sidi Idriss o alrededores para visitar Tataouine (el pueblo que inspiró el nombre y la arquitectura de Tatooine) y algunos Ksares y cuevas trogloditas que hay por la zona.
Tozeur
Para poder visitar Mos Espa nos merecía la pena hacer una noche adicional por la zona. El lugar elegido fue Tozeur porque tiene una medina histórica bastante diferente a lo que habíamos visto en Túnez o lo que veríamos en Kairouan.
De camino a Tozeur está el famoso lago salado seco de Chott el Djerid, donde el suelo blanco se extiende hasta el horizonte y el efecto del espejismo es fácil de ver en los días de calor. La carretera lo cruza durante muchos kilómetros, y hay varios puntos en los que puede ser interesante hacer una parada rápida.
Tozeur es la capital de una de las zonas de oasis más grandes del país, y tiene un carácter muy marcado por el contraste entre el desierto y el verdor de sus palmerales. Paseamos por la medina, que está construida con fachadas geométricas muy llamativas hechas con ladrillo, y entramos en algunas de las pequeñas tiendas de artesanía local. El centro histórico tiene un ambiente tranquilo y muy fotogénico con sus calles laberínticas. Comparado con otras medinas, esta es claramente mucho más pequeña y con menos tiendas, pero tiene un encanto diferente.
Merece bastante la pena subir a la terraza del Café Berbère, desde donde hay vistas panorámicas muy bonitas del palmeral y de la ciudad.

Cañón de Mides
El Cañón de Mides es una de esas visitas que te recuerdan que en Túnez también hay naturaleza salvaje y no solo desierto. Se trata de una garganta profunda con paredes de roca rojiza que el agua ha tallado durante miles de años. Hay un par de miradores principales que ofrecen una vista espectacular de la caída y del pequeño río que discurre al fondo, y varios senderos permiten acercarse al borde para sentir la enorme escala del paisaje.

Hay una sensación de calma y de aislamiento muy agradable, y desde allí se aprecia muy bien el contraste entre el cauce estrecho del río y las laderas áridas del cañón. Merece la pena bajar un poco desde los miradores para ver el cañón desde distintos ángulos. Si tenéis tiempo se pueden recorrer unos 5-6 kilómetros por el lecho del cañón, aunque nosotros no lo hicimos.
Sbeitla
El Yacimiento Arqueológico de Sbeitla es impresionante. Cuenta con una superficie de más de 20 hectáreas, ya que por suerte han mantenido con cierta protección los restos de lo que era más de la mitad de la antigua ciudad romana.
Lo más destacable son las tres grandes plazas del foro con sus templos de Júpiter, Juno y Minerva, rodeadas por naves y columnas que todavía conservan buena parte de su estructura original. También vimos el Arco del Triunfo de Diocleciano, la basílica, el mercado y unas grandes termas que ayudan a entender cómo se organizaba la vida urbana en aquella época. También hay un teatro romano, pero está tan reconstruido que cuesta ver qué partes serían originales.

Un punto que nos gustó mucho son los mosaicos que quedan en algunas de las casas mejor conservadas: hay escenas de caza, de pesca, figuras geométricas y motivos religiosos que hacen que la visita sea mucho más rica. La sensación general es la de un gran conjunto arqueológico que no está masificado y donde se puede pasear con tranquilidad.
Además del yacimiento romano, la entrada incluye el acceso a un pequeño museo arqueológico que puede añadir algo más de contexto a la visita.
Kairouan
Kairouan es una de las ciudades más importantes de Túnez a nivel religioso e histórico. Su gran atracción es la Gran Mezquita de Uqba, que es uno de los monumentos islámicos más significativos de todo el Magreb. Entrar a la mezquita es una experiencia sobrecogedora por la sencillez monumental de sus patios, sus pórticos de madera tallada y el impresionante mihrab.
Además de la mezquita, la medina de Kairouan es un lugar perfecto para pasear sin rumbo entre talleres de alfombras, de tejidos, puestos de especias y pequeñas tiendas de cerámica. Hay un ambiente muy auténtico y menos turístico que en la medina de Túnez, y se nota la importancia de la ciudad como centro de peregrinación.
No hay que perderse el Mausoleo de Sidi Sahbi, conocido como la Mezquita del Barbero, que es un lugar de gran devoción local y tiene un patio interior muy bonito.

Conclusión y Logística
Túnez es un destino que estando relativamente cerca pasa desapercibido y merece un poco de atención. Ofrece un conjunto interesante de ciudades con grandes centros históricos de origen árabe bien conservados, una buena dosis de cultura y gastronomía muy distintas y una enorme cantidad de ruinas romanas y cartaginesas diferentes pero no peores de lo que puedes ver en Italia o Europa en general.
Los vuelos pueden resultar más o menos baratos según la temporada y las ofertas, pero moverse por Túnez sigue siendo muy económico. Comimos varias veces por unos 12-15 euros (dos personas) y el alquiler de coche para tres días fue poco más de 100 euros. Las dos noches de hotel que hicimos fueron unos 90 euros en el Sidi Idriss (con media pensión) y algo menos de 200 euros en Dar Tozeur que es un hotel casi de lujo.
El viaje a Túnez fue bastante especial para nosotros. No será raro que repitamos en unos años para ver otras zonas del país que no pudimos visitar esta vez por falta de tiempo.
