Guilin
Guilin (桂林市) se encuentra en la provincia de Guangxi (广西), al sur de China. Esta provincia, y en particular esta región, es conocida por la curiosa forma de sus montañas y por sus ríos serpenteantes, que crean un escenario impresionante. Fue un viaje algo improvisado, así que decidimos ir acompañados por un guía local para conocer mejor la zona y su historia.
Lo primero que visitamos fue la propia ciudad de Guilin, con un ambiente muy agradable y acogedor. Nos sorprendió gratamente y no descartamos volver en el futuro para una escapada corta.
Empezamos nuestra visita por el Parque de la Colina Fubo (伏波山公园), que estaba justo enfrente de nuestro hotel. La visita merece mucho la pena, ya que desde la cima de la colina se pueden disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad y del río Li. Además, la propia colina está horadada por cuevas y túneles. Una de ellas es conocida como la Cueva de los Mil Budas, porque contiene centenares de figuras de Buda talladas directamente sobre la roca.

Después nos dirigimos al Palacio de los Príncipes de Jingjiang (靖江王城), un enorme recinto amurallado que se compara con la Ciudad Prohibida de Beijing, aunque en una escala mucho más pequeña. Desde que dejó de ser residencia de los príncipes de la dinastía Ming, el palacio ha sido utilizado como cuartel militar y como escuela. Actualmente es un museo que alberga una colección de artefactos históricos y culturales de la región.
Dentro del recinto del palacio destaca el Pico de la Belleza Solitaria (独秀峰), una gran elevación kárstica cubierta de vegetación que se eleva sobre el palacio y que, de alguna manera, encaja a la perfección en el eje de la ciudad. La leyenda dice que la belleza de la montaña es tan grande que incluso los príncipes de la dinastía Ming se enamoraron de ella y decidieron construir su palacio a sus pies.

Terminamos el día paseando por el centro de la ciudad, donde nos encontramos con un ambiente muy animado. Había turistas, pero principalmente mucha gente local haciendo su vida. Como en otros lugares pintorescos de China, en ciertas zonas era habitual ver a gente joven con ropa tradicional haciendo vídeos o fotos junto a los principales monumentos.

El día estaba lluvioso y no pudimos pasear todo lo que nos habría gustado, pero sí que pudimos, al menos, acercarnos a ver la estampa nocturna de las Pagodas del Sol y la Luna (日月双塔文化公园), que se encuentran en el centro de la ciudad y que son uno de los símbolos más reconocibles de Guilin. La pagoda del Sol es una estructura de siete pisos construida en ladrillo y piedra, mientras que la pagoda de la Luna es una estructura de nueve pisos construida en madera y piedra. Ambas están muy bien iluminadas por la noche, creando un efecto visual impresionante.

Minorías étnicas en Guilin
Salimos de la ciudad para visitar algunos pueblos de minorías étnicas que se encuentran en los alrededores de Guilin. La región de Guangxi es hogar de varias minorías étnicas, como los Zhuang o los Yao, que han mantenido sus tradiciones y costumbres a lo largo de los siglos.
Empezamos por Hangluo (黄洛) para visitar a la minoría étnica Yao (瑶族), que se caracteriza por sus coloridos trajes tradicionales y por el largo cabello de las mujeres. Las mujeres Yao sólo se cortan el pelo una vez en la vida, cuando se casan, y siempre lo llevan recogido en grandes moños adornados con flores y cintas. El pueblo ha inaugurado hace poco un museo dedicado al pelo largo de las mujeres Yao, en el que, además de aprender sobre estos rasgos culturales e históricos, se invierte en investigación para ver cómo replicar los tratamientos tradicionales para el pelo que se utilizan en la zona. Podríamos decir que buena parte del museo es una tienda de productos para el cuidado de la piel y el cabello, pero es un lugar interesante y recomendable de visitar.

La intensa lluvia volvió a impedirnos pasear con tranquilidad, pero sí pudimos acercarnos a un restaurante local para probar sus famosos estofados de arroz en bambú, que se cocinan dentro de un tubo de bambú y le dan un sabor muy especial al arroz. La comida estaba bastante rica, y pudimos ver tranquilamente cómo la elaboraban, ya que la suelen preparar en la misma calle.

Después fuimos a otro pequeño poblado, rodeado de arrozales y montañas, donde un simpático anciano nos enseñó cómo elaborar papel artesanal de gran calidad a partir de pasta de bambú. El proceso fue muy interesante y especialmente didáctico, porque el maestro nos permitió participar en la elaboración y repetir algunos pasos. El paraje era espectacular; no me vendría nada mal pasar allí una temporada ayudando a ese señor a elaborar papel.

Por último subimos al poblado de Ping’ancun (平安村), un pintoresco pueblo de la minoría étnica Zhuang (壮族), que se encuentra en lo alto de una colina y ofrece unas vistas impresionantes de los arrozales y las montañas circundantes. El pueblo es famoso por sus casas tradicionales de madera y por su arquitectura única, que combina elementos de la cultura Zhuang con influencias chinas y occidentales. Fue el rato que más llovió (casi diluvió) de todo el viaje, pero al menos pudimos subir al Mirador de las Siete Estrellas y la Luna (七星伴月观景点), que se encuentra en lo más alto del pueblo.

Hicimos noche allí, y a pesar del mal tiempo fue muy curioso porque de noche se iluminan unas pequeñas luces que cubren todos los bancales de los arrozales, convirtiendo el paisaje en algo mágico y muy especial.

Al día siguiente teníamos previsto hacer un poco de senderismo por los arrozales de la zona, pero la lluvia lo impidió por completo. Como alternativa, el guía nos llevó a visitar una granja de té. En el edificio principal de la granja nos enseñaron cómo se cultiva y se procesa el té, y pudimos probar algunas variedades locales. Nuestro guía estuvo muy ágil gestionando el cambio de planes; hay que reconocer que, viajando por libre, a veces no es tan fácil disfrutar de estas cosas.
Yangshuo
La última parte del viaje la dedicamos a visitar Yangshuo (阳朔), un pequeño pueblo situado a orillas del río Li (漓江), rodeado de más montañas kársticas y arrozales. La zona es famosa por sus paisajes naturales y por ser un destino popular para practicar deportes al aire libre, como el senderismo, la escalada y el ciclismo.
La primera tarde la lluvia seguía siendo bastante intensa, así que sólo pudimos dar un corto paseo por el centro del pueblo y descansar un poco para rematar el día en el Guilin Romance Park (桂林千古情景区), un parque temático que combina espectáculos de luces, música y danza con elementos de la cultura local.

El espectáculo principal es una obra de teatro musicalizada que recrea la historia de la región a través de una combinación de teatro, canciones, acrobacias y efectos especiales. La puesta en escena es impresionante y el espectáculo muy recomendable. Hay un auditorio con capacidad para varios miles de asistentes para este espectáculo. Mucha gente entra al parque únicamente para verlo, para que os hagáis una idea de su magnitud y calidad.
Al día siguiente la previsión daba unas pocas horas de margen con poca lluvia (no hubo momentos sin ella), que aprovechamos para hacer un paseo en bicicleta por los alrededores de Yangshuo en una zona que se llama la Ten-Mile Gallery (十里画廊), un tramo de carretera que atraviesa una región llena de arrozales y con varios caminos (algunos asfaltados) que permiten paseos a pie o en bici sin coches, rodeados de unas vistas espectaculares. El paseo en bici por allí es muy agradable y se puede disfrutar de la tranquilidad del campo y de la belleza del paisaje.

El sitio es increíble y merece mucho la pena. Habríamos querido estar más tiempo si no fuera por la lluvia. El único inconveniente son los mosquitos y, en ocasiones, esquivar verdaderas caravanas de turistas en bicicletas o motillos pequeñas.
Xingping y el río Li
Cerramos el viaje con una visita a Xingping (兴坪), un pequeño pueblo situado a orillas del río Li (漓江), famoso por su paisaje natural y por ser un destino popular para hacer paseos en barco. Estos paseos se han popularizado mucho desde que el billete de 20 yuanes de China muestra un paisaje de la zona. Como curiosidad, esta zona también es popular porque históricamente sus pescadores utilizaban cormoranes para pescar. Ya no se suele pescar así, pero sigue habiendo algunos pescadores con sus cormoranes que se pasean en sus balsas de bambú para que los turistas se puedan hacer una foto (previo pago).

Más allá del crucero, el pueblo tiene un casco antiguo bastante pintoresco y con un ambiente muy relajado, con calles estrechas y casas tradicionales de madera. Claramente ya no viven ni de la pesca ni del comercio que llegaba por el río, sino del turismo. En cualquier caso, es un paseo agradable.
