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Japón (VII): Tokyo

Último artículo sobre mi viaje a Japón, dedicado a la capital del país, Tokyo

(séptimo artículo sobre mi viaje a Japón, en los siguientes enlaces podéis leer el resto)

Shinjuku

Desde Miyajima, el siguiente destino era Tokyo, la capital de Japón. Para llegar a Tokyo desde Miyajima, lo más sencillo es volver a Hiroshima y coger un tren bala, el trayecto dura unas 4 horas y es una buena oportunidad para disfrutar del paisaje japonés. Fue nuestro trayecto más largo en shinkansen de todo el viaje, pero no se hizo nada pesado. De nuevo, habíamos enviado nuestras maletas con anterioridad a Tokyo, así que sólo llevábamos una mochila cada uno.

Al llegar a Tokyo también nos llevó un rato llegar al hotel para hacer el check-in y confirmar que estaba allí nuestro equipaje, por lo que el día más o menos lo dimos por completado y sólo planificamos un breve paseo por la zona de Shinjuku. Shinjuku es uno de los barrios más famosos de la capital japonesa, conocido por su vida nocturna, sus tiendas y sus restaurantes.

El contraste con Miyajima no podía ser más grande. De repente nos encontrábamos en una ciudad enorme, con rascacielos mires donde mires, luces de neón, gente por todas partes y un ambiente completamente diferente al que habíamos vivido hasta entonces. Lo primero que hicimos para aclimatarnos fue entrar a uno de los múltiples edificios que hay que son salones recreativos, con máquinas de videojuegos, máquinas de gashapon (máquinas expendedoras de cápsulas con juguetes dentro) y todo tipo de entretenimientos. Cada planta del edificio estaba dedicada a un tipo de juego diferente, había una planta con máquinas de baile, otra con máquinas de disparos, otra con máquinas de carreras… y así hasta el infinito. No pudimos resistir la tentación de jugar a alguna máquina, aunque como el resto del viaje evitamos gastar en las que se basan en el azar o los premios sorpresa.

De lo poco que podíamos jugar sin entender nada de lo que ponía en pantalla
De lo poco que podíamos jugar sin entender nada de lo que ponía en pantalla - CC BY-NC-SA License

Ya de noche seguimos nuestro paseo por Shinjuku, buscando la enorme cabeza de Godzilla que asoma por encima de uno de los edificios. Es un lugar muy turístico, pero también es un símbolo de la ciudad y no podíamos irnos sin verlo. Lo cierto es que la zona es tan alucinante que no es lo único que llama la atención. Una cosa que nos explotó la cabeza fue la cantidad de carteles publicitarios que había por todas partes, con anuncios de todo tipo, desde productos de consumo hasta espectáculos y eventos. Había incluso camiones con pantallas gigantes y altavoces enormes, altavoces en los pasos de cebra en los que sonaba la música del anuncio que tenías enfrente a muchos metros de distancia, … Todo ruido y luces, que claramente no será del gusto de todos los públicos.

Después de eso, nos dirigimos a Omoide Yokocho, una callejuela llena de pequeños bares y restaurantes donde se puede disfrutar de la comida japonesa más tradicional. Es un lugar muy pintoresco, calles estrechas, luces tenues, carteles sólo en japonés… Puedo reconocer su encanto pero estaba demasiado masificado y no nos apetecía nada quedarnos allí a cenar, así que seguimos nuestro paseo por la zona buscando un sitio apetecible.

Foto al salir, un poco alegre por haber salido
Foto al salir, un poco alegre por haber salido - CC BY-NC-SA License
Recomendación bonus: Si pasas por Shinjuku (de día o de noche) no olvides subir a la azotea del edificio del Tokyo Metropolitan Government Building, desde donde se pueden disfrutar de unas vistas impresionantes de la ciudad. Es una visita gratuita y la experiencia es increíble, con unas vistas privilegiadas de la ciudad.
Ninguna foto hace justicia a las vistas desde este edificio
Ninguna foto hace justicia a las vistas desde este edificio - CC BY-NC-SA License

El broche de oro fue cruzar de nuevo el centro de la ciudad hasta llegar a la zona de Shimbashi para juntarnos con una pareja de amigos que en esos días estaban de luna de miel por Japón y aunque los itinerarios eran similares ese era el único día en el que coincidíamos por unas horas en la misma ciudad. El plan escogido fue entrar a un karaoke (Big Echo Shimbashi Karasumoriguchi) a darlo todo. En Japón se toman en serio el karaoke, son edificios enteros que se encuentran por todas partes en ciudades grandes y en los que típicamente alquilas salas privadas de varios tamaños para cantar con tus amigos. Tienen una amplia selección de canciones en varios idiomas y un sistema de sonido de alta calidad. Desde la propia sala dispones de una pantalla táctil para seleccionar las canciones, pedir comida y bebida, y controlar el volumen y los efectos de sonido… Increíble.

No podía faltar un rato de Karaoke
No podía faltar un rato de Karaoke - CC BY-NC-SA License

Meiji Jingu, Yoyogi Park, Omotesando y Shibuya

Para estos dos días habíamos cogido el hotel cerca de Roppongi para ver esta zona de la ciudad. Después de la locura de Shinjuku el plan empezó mucho más tranquilo con un paseo por el Meiji Jingu, un santuario sintoísta dedicado al emperador Meiji y a su esposa, la emperatriz Shoken. El santuario está rodeado por un bosque de más de 100.000 árboles, lo que lo convierte en un oasis de tranquilidad muy cerca del centro de la ciudad. Es un lugar muy bonito para pasear, con una arquitectura impresionante y una atmósfera muy especial. De hecho, estaban de celebración, y los dos enormes árboles (Sudajii, si no recuerdo mal) que presiden el patio del santuario parecían ser homenajeados por la comunidad local con un montón de personas haciendo ofrendas, rezando, …

Los dos grandes sudajii de Meiji Jingu
Los dos grandes sudajii de Meiji Jingu - CC BY-NC-SA License

En nuestro paseo también cruzamos Kazaridaru, que son barriles de sake consagrados y decorados que se donan a los santuarios sintoístas como ofrenda. En el caso del Meiji Jingu hay una gran cantidad de ellos, ya que el santuario es de los más importantes y recibe muchas donaciones de sake de todo el país. Estos barriles están decorados con colores brillantes y diseños elaborados, y se colocan en filas a lo largo del camino que conduce al santuario. Es un lugar increíble y un símbolo de la importancia del sake en la cultura japonesa. También vimos muchos barriles de vino donados por bodegas europeas, después descubrimos que se donaron en honor a la apertura cultural y comercial promovida por el emperador Meiji.

Uno de los múltiples soportes con barriles de sake consagrados
Uno de los múltiples soportes con barriles de sake consagrados - CC BY-NC-SA License

Continuamos con el plan tranquilo y nos dirigimos a Yoyogi Park, un parque enorme que se encuentra justo al lado del Meiji Jingu. Es un lugar muy popular entre los locales para hacer deporte, pasear, hacer picnic… En nuestro caso vimos a varias personas haciendo tai chi o similar, pero principalmente vimos gente en general disfrutando del buen tiempo. Agradable pero no imprescindible si ya has recorrido otros parques similares.

De vuelta a la ciudad, nos dirigimos a Omotesando, una de las calles más elegantes y exclusivas de Tokyo, conocida por sus tiendas de lujo, sus boutiques de moda y su arquitectura impresionante. Es un lugar perfecto para pasear, hacer compras o simplemente disfrutar del ambiente. Aprovechamos para visitar algunas tiendas de cosas de anime, manga y videojuegos, aunque no compramos nada (creo recordar).

También por esa zona recorrimos Takeshita Street, que es una calle peatonal muy popular entre los jóvenes, llena de tiendas de moda, accesorios y comida. Es un lugar muy colorido y animado, con un ambiente muy juvenil y moderno. Es un lugar perfecto para ver las últimas tendencias de la moda japonesa y disfrutar de la cultura pop. En varios rincones tenían fachadas rotuladas tipo photo-call con personajes de anime, manga o videojuegos, y la gente se paraba a hacerse fotos.

Quisimos entrar al Ōta Memorial Museum of Art, un museo dedicado al arte tradicional japonés Ukiyo-e, con una colección impresionante de cerámica, textiles, pinturas y esculturas. Por desgracia estaba cerrado por reformas, así que nos quedamos con las ganas de verlo por dentro. Después de un paseo por el precioso Cementerio de Aoyama, para resarcirnos entramos al Taro Okamoto Museum of Art, un museo dedicado a la obra del artista japonés Tarō Okamoto, conocido por su estilo vanguardista y su enfoque en temas sociales y políticos. El museo tiene una colección impresionante de pinturas, esculturas y obras de arte contemporáneo. Es un lugar muy interesante para visitar si te interesa el arte moderno japonés.

El jardín de entrada también estaba plagado de estatuas
El jardín de entrada también estaba plagado de estatuas - CC BY-NC-SA License

Terminamos un día muy intenso con una visita a Shibuya, uno de los barrios más famosos de Tokyo conocido por su famoso cruce peatonal, sus tiendas de moda y su vida nocturna. Os sonará el cruce de Shibuya porque es uno de los lugares más icónicos de Tokyo, donde cientos de personas cruzan al mismo tiempo desde todas las direcciones.

En el mítico cruce de Shibuya - CC BY-NC-SA License

Después de cruzar varias veces y hacernos varias fotos y vídeos, nos dirigimos a la zona de tiendas, una de las más afamadas de la ciudad. Hay para todos los gustos, yo destacaría las que visitamos: la tienda oficial de Nintendo (que vende todo tipo de productos relacionados con la marca, desde consolas hasta juegos, ropa y accesorios) y Mandarake Shibuya, una tienda de segunda mano especializada en manga, anime y videojuegos. La zona en general es un lugar increíble para los fans de la cultura pop japonesa, con una gran cantidad de productos raros y difíciles de encontrar.

Una de las innumerables vitrinas con objetos de coleccionista
Una de las innumerables vitrinas con objetos de coleccionista - CC BY-NC-SA License

Por desgracia no pudimos ver la Estatua de Hachiko, el perro más famoso de Japón, que se encuentra justo al lado del cruce de Shibuya. La estatua es un homenaje a la lealtad y el amor incondicional de Hachiko hacia su dueño, y es un lugar muy popular entre los turistas y los locales. Sin embargo, estaba en obras durante nuestra visita, así que no pudimos verla.

Antes de dejar nuestro hotel en Roppongi decidimos dedicar un día completo a los museos y galerías de arte de la zona. Empezamos por la FujiFilm Gallery, un pequeño museo dedicado a la historia y la cultura de la fotografía. Esta galería cuenta con una colección impresionante de cámaras, accesorios, fotografías y otros objetos relacionados con esta prestigiosa marca y con la fotografía en general. Durante esos días tenían dos exposiciones temporales. La primera de ellas dedicada a Ultraman 7, un personaje de la cultura pop japonesa que es un superhéroe gigante que lucha contra monstruos y alienígenas para proteger a la humanidad. La segunda era Salt & Tears, de Yulia Skogoreva, una fotógrafa rusa residente en Tokyo que se especializa en retratos y paisajes urbanos. La exposición presentaba una serie de fotografías de un niño que se preparaba duramente para convertirse en un luchador de sumo, mostrando su entrenamiento, su dieta y su vida diaria. Fue una experiencia muy interesante y una oportunidad única para ver instantáneas bastante particulares sobre la cultura del sumo en Japón.

Separados al nacer
Separados al nacer - CC BY-NC-SA License

Muy cerca de allí se encuentra el National Art Center, un museo que cuenta con una colección impresionante e interminable de obras de arte de artistas japoneses e internacionales. El edificio en sí mismo es una obra de arte, con un diseño bastante innovador y práctico. Nos gustó muchísimo, pero al final es cierto que tuvimos que acelerar el ritmo porque no se acababa nunca. Cada sala estaba muy bien aprovechada, con cuadros en doble e incluso triple altura.

Cuadros, cuadros por todas partes
Cuadros, cuadros por todas partes - CC BY-NC-SA License

Nuestra siguiente parada después de comer fue entrar al hall del canal de televisión TV Asahi, en el que pudimos hacernos fotos con figuras a escala real de Doraemon o Shin-chan con toda su familia. Es una chorrada, pero estaba cerca y nos hizo mucha gracia.

Terminamos la jornada cultural en el Mori Art Museum, un museo de arte contemporáneo que se encuentra en la cima de la Torre Mori, uno de los rascacielos más altos de Tokyo. El museo es pequeño y es de esos que te encanta o lo odias, así que revisad antes de ir cuál es la exposición que está en curso. El museo ofrece también una vista panorámica impresionante de la ciudad desde su ubicación en la cima del edificio. Es un lugar muy recomendable para visitar si te interesa el arte contemporáneo y/o quieres disfrutar de unas vistas increíbles de Tokyo.

Vistas desde lo alto de la Torre Mori, destaca el Cementerio de Aoyama
Vistas desde lo alto de la Torre Mori, destaca el Cementerio de Aoyama - CC BY-NC-SA License

Para completar el día hicimos el último cambio de hotel, para alojarnos el resto de nuestra estancia en Tokyo en la zona de Akihabara. Creo que fue un gran acierto por lo bien comunicada que está esa zona.

Palacio Imperial y sus Jardines

Al día siguiente nuestro plan era visitar el Palacio Imperial. Tal y como habiamos leído, acudimos muy temprano a la Puerta Kikyō-mon para intentar conseguir una de las entradas (gratuitas y sobre todo limitadas) que se reparten cada día para visitar el recinto del Palacio. Tras un rato de cola, uno de los funcionarios nos dijo que no era necesaria la cola y que podríamos entrar directamente por la Puerta Ōte-mon, así que nos dirigimos allí y conseguimos nuestras entradas sin ningún problema. Lo malo es que por allí sólo se podía acceder a los Jardines Orientales del Palacio Imperial, no al resto del recinto, y ya era tarde para volver al plan inicial. Tras el cabreo oportuno y sin entender por qué aquel guía nos dió una información mala, decidimos sacarle partido a la situación y disfrutar de los jardines, que son sin duda preciosos y en cualquier caso estaban en nuestro plan.

La cola para entrar por la puerta de Kikyō-mon
La cola para entrar por la puerta de Kikyō-mon - CC BY-NC-SA License

Los Jardines están muy bien cuidados, con una gran variedad de plantas y árboles, estanques, puentes y caminos que te permiten pasear y disfrutar de la naturaleza en medio de la ciudad rodeados por grandes edificios. Además, desde los jardines se pueden ver algunas partes del Palacio Imperial, lo que añade un toque histórico y cultural a la visita. En general, es un lugar muy recomendable para visitar si quieres disfrutar de un poco de tranquilidad y belleza natural en medio de la bulliciosa ciudad de Tokyo.

Vistas desde las ruinas del Castillo de la Era Edo
Vistas desde las ruinas del Castillo de la Era Edo - CC BY-NC-SA License

Por suerte, un par de días después pudimos visitar de nuevo la zona a primerísima hora de la mañana y, esta vez sí, conseguimos entrar al recinto del Palacio Imperial. El Palacio Imperial es la residencia oficial del emperador de Japón, y es un lugar muy importante desde el punto de vista histórico y cultural por lo que la seguridad era máxima. El recinto está rodeado por un foso y una muralla, y cuenta con varios edificios y jardines. La visita es guiada y dura aproximadamente una hora, durante la cual se pueden ver por fuera algunos de los edificios más importantes del recinto, como el Salón de Recepciones o el Salón de Audiencias. La visita guiada es una experiencia interesante para conocer más sobre la historia japonesa, aunque es cierto que no es una visita imprescindible. Quizá si en otras ocasiones fuese posible visitar el interior de alguno de los edificios, la experiencia sería más completa.

La preciosa torre Fujimi-yagura, dentro del recinto del Palacio Imperial
La preciosa torre Fujimi-yagura, dentro del recinto del Palacio Imperial - CC BY-NC-SA License

Ueno: Tokyo National Museum, Ueno Park, Yanaka

Después nos dirigimos al norte de la ciudad, al barrio de Ueno, para visitar el Tokyo National Museum, que cuenta con una colección impresionante de arte y objetos históricos japoneses y asiáticos. El museo está dividido en varias galerías temáticas, cada una dedicada a un período o estilo artístico diferente. Es un lugar imprescindible para cualquier persona interesada en la historia y la cultura japonesa.

La enorme fuente/estanque que recibe a los visitantes al Tokyo National Museum
La enorme fuente/estanque que recibe a los visitantes al Tokyo National Museum - CC BY-NC-SA License

El museo se encuentra dentro del Ueno Park, un parque enorme que es uno de los lugares más populares de Tokyo para disfrutar de la naturaleza. Es un lugar muy agradable para pasear, con varios templos, estanques enormes y muchos senderos para explorar. Una de las cosas que más nos gustó fue el Shinobazu Pond, un estanque enorme con una isla en el centro que alberga el Templo de Bentendō, dedicado a la diosa de la fortuna y la sabiduría. La mayor parte del estanque estaba cubierto de nenúfares gigantes, lo que le daba un aspecto único.

Debajo de todos esos nenúfares gigantes hay un estanque enorme
Debajo de todos esos nenúfares gigantes hay un estanque enorme - CC BY-NC-SA License

Intentamos también entrar al Tokyo Metropolitan Art Museum, pero estaban justo en esos días cambiando toda la exposición, así que nos quedamos con las ganas.

Muy cerca del Parque Ueno se encuentra el barrio de Yanaka, un barrio tradicional que ha logrado conservar su encanto y su atmósfera única a pesar de la modernización de la ciudad. Es un lugar perfecto para pasear, con calles estrechas, casas tradicionales, tiendas de artesanía y una gran cantidad de templos y santuarios. Como extra, también cuenta con un cementerio enorme y muy paseable, el Cementerio de Yanaka, que es uno de los más grandes de Tokyo y alberga las tumbas de muchas figuras históricas y culturales importantes.

Uno de los múltiples rincones pintorescos del Cementerio de Yanaka
Uno de los múltiples rincones pintorescos del Cementerio de Yanaka - CC BY-NC-SA License

Akihabara

Ya de vuelta en Akihabara, terminamos el día recorriendo una buena cantidad de tiendas de anime, manga y videojuegos. La zona es un paraíso para los fans de la cultura pop japonesa, con una gran cantidad de tiendas especializadas. Es un lugar perfecto para encontrar productos raros y difíciles de encontrar en otros lugares. Por destacar algunos de los imprescindibles:

  • Super Potato Akihabara, una tienda de videojuegos retro que cuenta con una impresionante colección de consolas, juegos y accesorios de todas las épocas.
  • Animate Akihabara, una tienda de anime y manga que ofrece una amplia selección de productos relacionados con la cultura pop japonesa, desde figuras de acción hasta ropa y accesorios.
  • Don Quijote Akihabara, una tienda de descuento que ofrece una amplia variedad de productos, desde alimentos y bebidas hasta ropa y electrónica. Estuvimos en varios Donkis durante el viaje, pero este de Akihabara es especialmente grande y tiene una sección dedicada a productos de anime y manga.
  • Akihabara Radio Center, una tienda de electrónica que ofrece una amplia variedad de productos, desde componentes electrónicos hasta gadgets y accesorios para computadoras.
Uno de los incontables pasillos de Super Potato Akihabara
Uno de los incontables pasillos de Super Potato Akihabara - CC BY-NC-SA License

Ginza: Tsukiji Fish Market y Teatro Kabuki

Otra zona que nos gustó bastante y nos quedamos con ganas de recorrer más fue el barrio de Ginza, conocido por sus tiendas de lujo, sus restaurantes y su vida nocturna. En nuestro caso no era el lujo ni la vida nocturna lo que nos atraía, sino la posibilidad de visitar el Tsukiji Fish Market, uno de los mercados de pescado más grandes y famosos del mundo. El mercado se encuentra en el barrio de Tsukiji, justo al lado de Ginza, y es un lugar increíble para ver la variedad y la frescura del pescado japonés. Hay dos zonas diferenciadas, el mercado propiamente dicho, y las calles cercanas que están llenas de restaurantes donde se puede disfrutar de sushi fresco y otros platos de marisco por un precio bastante razonable. Es un lugar muy recomendable para visitar si te gusta el pescado y quieres experimentar la cultura culinaria japonesa.

Junto al mercado se encuentra el templo Namiyoke Inari, un templo sintoísta dedicado a la deidad del mar y la pesca. Es un lugar muy curioso para visitar, con una atmósfera muy especial.

Puesto de venta con varios cortes diferentes de atún fresco
Puesto de venta con varios cortes diferentes de atún fresco - CC BY-NC-SA License

Volviendo a la zona de Ginza, pasamos por delante del Teatro Kabuki-za, un teatro dedicado a la representación de obras de kabuki, un estilo de teatro tradicional japonés que se caracteriza por su música, su vestuario y su maquillaje elaborados. Tuvimos la enorme suerte de que unos minutos después empezaba una sesión matinal, así que no dudamos en comprar entradas y disfrutar de la experiencia. La obra duraba casi cuatro horas, pero lo tienen muy bien organizado y puedes comprar entradas sólo para el primer acto (más de 90 minutos), que nos pareció suficiente para disfrutar de la experiencia sin que se nos hiciera demasiado largo.

La obra, The War Chronicles of the Mahabharata, es una adaptación de la epopeya india del mismo nombre, y es una historia épica que narra las aventuras de varios héroes y dioses de la mitología hindú. La representación es impresionante, con un vestuario y un maquillaje elaborados, una música en vivo increíble y una actuación muy intensa. Para los turistas existía la opción de comprar una especie de audioguía que no ofrecía traducción simultánea pero que iba resumiendo lo que ocurría en la obra. Es una experiencia única e inolvidable, totalmente recomendable.

Momento super épico cerca del final del primer Acto
Momento super épico cerca del final del primer Acto - CC BY-NC-SA License

Y no podía irme de Ginza sin intentar entrar (al menos a saludar) al mítico restaurante de sushi Sukiyabashi Jiro, que se hizo famoso por el documental Jiro Dreams of Sushi y que cuenta con tres estrellas Michelin. El restaurante es muy pequeño, con sólo 10 asientos, y es prácticamente imposible conseguir una reserva sin ser un cliente habitual o tener buenos contactos. Por desgracia estaba cerrado, pero al menos me pude inmortalizar con su cartel y su puerta, que ya es algo.

En la puerta de Sukiyabashi Jiro, el restaurante de sushi más famoso del mundo
En la puerta de Sukiyabashi Jiro, el restaurante de sushi más famoso del mundo - CC BY-NC-SA License

Asakusa: Puerta de Kaminarimon, Senso-Ji

Otra zona que visitamos, y que sin duda podríamos haber explorado más tiempo, fue el barrio de Asakusa, conocido por su ambiente tradicional y su famoso templo Senso-Ji. El templo es uno de los más antiguos y famosos de Tokyo, y es un lugar muy popular entre los turistas y los locales. La entrada al templo se encuentra a través de la Puerta Kaminarimon, que es una puerta enorme con una linterna gigante en el centro lo que convierte al sitio en uno de los más fotogénicos y fotografiados de la ciudad. Después de pasar por la puerta, se llega a una calle comercial llamada Nakamise-dori, que está llena de tiendas de souvenirs, comida callejera y otros productos relacionados con el templo. Es un lugar muy animado y colorido, perfecto para comprar recuerdos o probar algunos snacks tradicionales japoneses.

La famosa puerta de Kaminarimon, con su enorme linterna
La famosa puerta de Kaminarimon, con su enorme linterna - CC BY-NC-SA License
Recomendación bonus: Muy cerca del templo también puede visitarse la Calle Kappabashi, conocida como la “calle de los utensilios de cocina”, donde se pueden encontrar todo tipo de productos relacionados con la cocina japonesa, desde cuchillos y ollas hasta platos y tazas. Es sorprendente la densidad de tiendas de cuchillos en esta zona. En mi caso me llevé un par de cuchillos de alta calidad por un precio bastante razonable, para un encargo y un regalo.

¡Y hasta aquí el resumen de Tokyo! La ciudad es enorme y tiene muchísimo que ofrecer, así que es difícil condensar toda la experiencia en un solo artículo. Sin embargo, espero que este resumen os haya dado una idea de lo que se puede hacer y ver en Tokyo, y os anime a visitarla si aún no lo habéis hecho. Es una ciudad increíble a la que sin duda volveré.

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