Luiyología

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LuisGC

9-Minute Read

Super Nintendo World

(cuarto artículo sobre mi viaje a Japón, en los siguientes enlaces podéis leer el resto)

Osaka

Osaka fue una de las ciudades que más disfrutamos, más allá de la parte cultural y monumental. Es conocida por su gastronomía y su ocio nocturno, y no nos defraudó aunque es cierto que seguramente no fue en el lugar en el que mejor comimos. Estuvimos más días de lo normal, pero es cierto que uno de los días volvimos a Kyoto (está al lado), otro día desde allí fuimos a Nara (hay gente que visita Nara desde Kyoto, pero está casi mejor comunicado con Osaka) y otro día lo dedicamos al Parque Universal.

Debo decir que lo primero que hice al llegar fue cortarme el pelo en una barbería pequeña que se encontraba en los pasillos de una estación de metro. Las fotos que veréis a partir de este momento reflejan ese corte estilo Osaka.

La primera noche no dudamos en acercarnos a conocer el famoso Dotonbori: un entramado de calles comerciales (mayoritariamente cubiertas) llenas de tiendas y restaurantes de todo tipo. Carteles luminosos gigantescos, fachadas con muñecos o figuras animadas, pantallas de publicidad con sonido, y en definitiva estimulos infinitos tratando de captar tu atención. Esta zona de Osaka es única, no vimos nada tan loco ni siquiera en Tokyo. La fina lluvia que caía le daba un toque Blade Runner adicional.

Rematamos nuestro paseo relajado haciendo un poco de cola para cenar en un restaurante de okonomiyaki y negiyaki (especialidad de Osaka con base de puerros tiernos) con muy buenas valoraciones: Fukutaro. Se nos fue un poco la mano con la cantidad, pero no sobró nada.

El famoso cartel del corredor de Glico en Dotonbori
El famoso cartel del corredor de Glico en Dotonbori - CC BY-NC-SA License
La noria de la tienda de Don Quijote, en Dotonbori
La noria de la tienda de Don Quijote, en Dotonbori - CC BY-NC-SA License
Llegando al puente de Ebisubashi, en Dotonbori
Llegando al puente de Ebisubashi, en Dotonbori - CC BY-NC-SA License
Okonomiyaki y Negiyaki en Fukutaro
Okonomiyaki y Negiyaki en Fukutaro - CC BY-NC-SA License

Al día siguiente nuestro primer destino fue visitar el Castillo de Osaka. El castillo en sí está reconstruido completamente y apenas contiene trazas de materiales o técnicas originales pero en cualquier caso es una visita recomendable. Está en lo alto y es inmenso, por lo que desde arriba hay unas vistas espectaculares, y dentro contiene un museo bastante interesante. El castillo está rodeado por un gran parque que también merece la pena pasear y disfrutar. Hay una parte de los jardines que requiere entrada, pero incluye alguna exposición y acceso a varias torres por lo que resulta un buen complemento a la visita al castillo principal.

Desde el castillo bajamos en metro hasta el barrio de Tennoji Ward. Antes de recorrer sus templos decidimos parar a comer en un restaurante de soba tradicional (Shitennoji Hayauchi) con buenas reseñas. En el breve rato en el que estuvimos esperando mesa entré a cotillear en una tienda de antigüedades y artículos de segunda mano y salí de allí con un juego de sake con jarrita y varios vasos hecho a mano que me encantó. La (casi centenaria) persona que me atendió puso un empeño enorme para envolver todo de forma perfecta. Si hubiera estado abierto cuando salimos de comer, creo que habría comprado más cosas.

En esta zona visitamos los templos budistas de Shitennoji, incluyendo subida a una pagoda de 5 plantas, y vimos por fuera el interesante templo budista de Isshin-ji (no pudimos entrar por una celebración religiosa). Entramos al Parque de Tennoji y paseamos lo más tranquilos que pudimos porque estaba muy animado. Tenían conciertos, espectáculos de magia en algún rincón, y en general bastante gente pasando el día de picnic. En este parque vimos los campos de fútbol Capitán Tsubasa (la serie que en España conocemos como Campeones: Oliver y Benji).

Vistas desde lo alto del Castillo de Osaka
Vistas desde lo alto del Castillo de Osaka - CC BY-NC-SA License
Bajo la imponente fachada del Castillo de Osaka
Bajo la imponente fachada del Castillo de Osaka - CC BY-NC-SA License
El primer soba frío que tomé en Japón, de Shitennoji Hayauchi
El primer soba frío que tomé en Japón, de Shitennoji Hayauchi - CC BY-NC-SA License
Templo budista de Shitennoji con su pagoda visitable de 5 plantas
Templo budista de Shitennoji con su pagoda visitable de 5 plantas - CC BY-NC-SA License

Desde el parque atravesamos por encima el zoo de Tennoji para llegar al barrio de Shinsekai, una zona que se ha puesto de moda más recientemente y también está llena de restaurantes y tiendas, en este caso con cierta especialización en locales de azar. Este barrio es muy popular y fotogénico por su Torre Tsūtenkaku de 103 metros, a la que se puede subir pero nosotros no lo hicimos.

Rematamos ese día en el Osaka Craft Brewing Festival, que se celebra una vez al año y casualmente nos pilló allí. No podíamos no ir a un festival con sake y cerveza artesanales, así como no podíamos no probar un montón de variedades (incluso de vino). El vino era malísimo y las tres o cuatro cervezas que tomamos muy normalitas, pero los sakes sí estaban muy ricos. A medida que avanzaba la noche todo nos entraba bien, todo hay que decirlo. El paseo de esa noche por Dotonbori después del festival fue bastante más divertido, la pena es que no encontramos ningún karaoke abierto. Lo que sí hicimos fue subir a la increíble noria que emerge de la fachada de la popular tienda Don Quijote. ¿Dónde más puedes encontrar una noria dentro de una tienda?

Subiendo en la noria de Don Quijote, en Dotonbori
Subiendo en la noria de Don Quijote, en Dotonbori - CC BY-NC-SA License
Osaka Craft Brewing Festival
Osaka Craft Brewing Festival - CC BY-NC-SA License
el onmipresente buda de la suerte de Shinsekai
el onmipresente buda de la suerte de Shinsekai - CC BY-NC-SA License

Hay otras zonas interesantes en Osaka si vais con tiempo: Nipponbashi Denden Town y sus tiendas, la isla de Nakanoshima con sus jardines, o el distrito de Umeda con sus rascacielos.

Universal Studios y Super Nintendo World

Una de las visitas más esperadas, que al final supuso un esfuerzo económico importante en relación al resto del viaje (en parte por nuestra culpa/torpeza), fue la que hicimos al Universal Studios Japan, y más específicamente a la zona de Super Nintendo World que se encuentra dentro del parque.

Con mi amigo Spider-Man
Con mi amigo Spider-Man - CC BY-NC-SA License

No había estado en ningún Universal Studios y parece ser que hay atracciones y ambientación idénticas, pero para mi todo era nuevo y lo que convierte a este parque en único (al menos por ahora) es la zona dedicada a Nintendo y Super Mario. Además, dudo que en otros parques haya tal densidad de gente vestida/disfrazada como en este por la afición que tienen los japoneses tanto al cosplay como a ir conjuntados en pandilla. Nuestra visita coincidió con época pre-Halloween y por un lado el parque estaba muy tematizado y por otro eso pudo hacer que un porcentaje mayor aún de los visitantes fuera disfrazado. Por un motivo o por otro, mirases donde mirases había gente con vestidos y trajes muy currados.

El parque en general me pareció una pasada y el ambiente me encantó. Había muchísima gente (casi todos los días hacen sold out) y eso fue problemático en algunas atracciones y para comprar comida/bebida, pero en general nos pudimos organizar para montar en todo lo que quisimos sin esperar colas excesivas usando la fila de singles. Casi todas las atracciones tienen tres filas: la normal, la express (que está limitada, además de costar un extra) y la de gente suelta para rellenar huecos en los vagones.

Me encantaron varias atracciones: la maldición de Sadako (una montaña rusa con temática de The Ring con casi todo el recorrido en completa oscuridad), la atracción acuática de Tiburón (muy bien preparada, creo que esta puede ser de las que te encuentras en parques de otros países), el espectáculo de acción acuática basado en WaterWorld, y un pasaje del terror con todos los monstruos clásicos de Universal (tienen los derechos de casi todos los que se te vienen a la cabeza). Sin duda la atracción que más nos gustó fue The Amazing Adventures of Spider-Man, una montaña rusa en 4D que realmente era inmersivo. Leí en su día que había ganado muchísimos premios, y leo ahora con pena que cierra a primeros de 2024 después de 20 años operativa. Es la única atracción que quisimos ambos repetir, nos encantó. La atracción de Mario Kart dentro de la zona de Super Nintendo merece mención aparte.

También nos impresionó la zona de Harry Potter, aunque yo no soy muy fan y estaba demasiado petada de gente. Además, creo que esto sí lo puedes encontrar en otros Universal Studios.

Con Sadako, primos hermanos
Con Sadako, primos hermanos - CC BY-NC-SA License
Parte del decorado de la zona Jurásica
Parte del decorado de la zona Jurásica - CC BY-NC-SA License
La impresionante área de Harry Potter
La impresionante área de Harry Potter - CC BY-NC-SA License

El acceso a la zona de Super Nintendo está mucho más restringido, ya que por temas de aforo no puedes pasar aunque tengas la entrada al parque. Requiere que hayas reservado una hora para entrar y no hay horas disponibles para que todos los visitantes del parque puedan entrar. Además, la hora para entrar sólo puede reservarse una vez has entrado al parque y tras validar tu entrada en los tornos del parque. Todo esto nos supuso bastante cabreo y frustración porque habiendo llegado a primerísima hora, sólo conseguimos entrar a la zona de Super Nintendo a última hora, ya de noche y con poco tiempo para disfrutar de ese área.

Entrando a Super Nintendo World - CC BY-NC-SA License

La atracción de Mario Kart es otra manera de conseguir puntos, si al subirte al coche pasas la pulsera por el volante. Es una recreación bastante fiel del juego de consola, pero llevado al mundo físico. No controlas el avance del vagón por el recorrido de la atracción (el mismo vagón lleva a varios jugadores), pero sí que vas girando el volante, cogiendo premios, disparando platanos o caparazones, etc. como harías en el video juego. Si haces coincidir el giro del volante con el giro esperado en el recorrido o si lanzas un caparazón a un rival y le das, te dan puntos extra. Lástima que tuviéramos que dedicar buena parte del teimpo dentro de la zona de Super Nintendo a esperar la cola de esta atracción…

Centrándome en lo positivo Super Mario World es una maravilla. Mires donde mires está decorado con el máximo detalle y está todo cuidadosamente colocado. Opcionalmente puedes comprar una pulsera que te permite interactuar con casi todo lo que hay y conseguir puntos. La pulsera vincula tus acciones a tu usuario de forma que puedes conseguir logros, competir con amigos, etc. Cualquiera puedes golpear los bloques que hay por todas partes y sonará el sonido del videojuego, pero si lo haces con la pulsera además te dará puntos.

Panorámica de Super Nintendo World - CC BY-NC-SA License

Nara

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